Además de los aspectos resaltados como básicos, también resultan fundamentales para la mejora de los modelos, disponer de datos de laboratorio u observados que permitan, en una primera etapa, la validación de los resultados suministrados por estos modelos y, posteriormente, una vez validado el modelo, suministren datos que puedan ser asimilados para la mejora los resultados. En este contexto, los datos provenientes de las campañas oceanográficas que se proponen en este proyecto junto con los datos obtenidos en las campañas que se llevaron a cabo durante el proyecto MOSAICO tienen una utilidad e interés de cara a la puesta a punto de los modelos en los aspectos ya resaltados: validación y asimilación de datos, así como, en su utilización para una eventual mejora de las parametrizaciones que se usen y para la determinación de las condiciones iniciales y de contorno necesarias para integrar los modelos.

Los modelos de transporte de sedimentos que proponemos desarrollar a lo largo del presente proyecto van a tener como modelos de base las ecuaciones de aguas someras. Este tipo de modelos de “shallow water” son muy utilizados en la práctica para la simulación de flujos geofísicos. Este uso frecuente es debido, en primer lugar, al menor coste computacional que presentan en comparación con los modelos basados en las ecuaciones de Navier-Stokes 3D con superficie libre y, en segundo lugar, por los excelentes resultados que proporcionan, incluso en casos en los que las bases teóricas del modelo no permitirían esperarlo. Fenómenos de tanto interés, como inundaciones o tsunamis, pueden ser simulados adecuadamente con este tipo de modelos. Desde un punto de vista matemático, el conjunto de ecuaciones que resulta de la modelización de este tipo de sistemas de aguas someras estratificados tiene la estructura de un sistema acoplado de leyes de conservación con términos fuentes y productos no conservativos. A pesar de su relativa simplicidad, este tipo de modelos ha permitido interpretar el funcionamiento hidráulico de estrechos oceánicos y estuarios (véase p. ej: Castro et al. (2004a)), simulando correctamente alguno de los fenómenos característicos, como son la aparición de ondas de choque en la interfaz (bores internos).